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Sesión Digital

El ciervo y la serpiente

Lo acontecido en la última semana es digno de convertirse en argumento para una novela de Frederick Forsyth. Es sabido que todo lo relacionado con el mundo del terrorismo es muy dado a conceptos como "trama" o "conspiración". Los silencios, los dobles juegos y las acciones aparentemente irracionales caracterizan a los terroristas en la imaginería popular. Ello se ve especialmente cuando se trata de describir a las bandas armadas como un grupo de seres humanos: las críticas caen de ambos lados, pues les rompen el esquema. Recuerdo que hubo protestas en el caso Ortega Lara porque se hizo pública la forma en que secuestrado y secuestradores pasaron el encierro, a base de charlas de ascensor, hacerse el sueco y comer lentejas. Sí, los captores de Ortega Lara comían lentejas, un dato insoportable tanto para sus detractores como para sus defensores. Los personajes que aparecen en la "opinión pública" -ese gran hermano que os medios de comunicación nos brindan a diario- van más allá de su condición humana; son símbolos, y como tales ni comen ni duermen, ni -si se tercia- pueden morir.

El último comunicado de ETA no huele a lentejas, sino más bien a Breakfast en un caro hotel de Viena. No deja de sorprender la tranquilidad con que se ha dado a conocer que las negociaciones, aunque de forma indirecta, llevan casi dos años en curso. Es curioso que el PP no haya lanzado a la caballería a raíz de este tema. Será, tal vez, porque mientras Mariano lloraba en público porque Zapatero no le decía nada de ETA, recibía en privado todos los datos necesarios para estar al día de las relaciones gobierno·ETA. ¿Acaso está también Mariano en el ajo?¿O es que se ha subido a este tren por miedo de quedarse otros cuatro años con Zaplana y Acebes, en la estación de Atocha? A los políticos, en general, les encanta cerrar pactos en el vestíbulo de un hotel de lujo, y los terroristas no son menos. Sin lentejas, pero con boina, los abertzales han demostrado que las nuevas tecnologías no van con ellos. En pleno siglo XXI siguen haciendo los videos en el garaje de casa, ¡y siguen llevando la txapela por encima del pasamontañas! ni siquiera los comandos Dixan ,que operan en Iraq con Kalashnikov del abuelo y una videocámara robada, se ponen turbante por encima del pasamontañas. Pero claro, desde que los moritos del 11·M les pasaron la mano por la cara, y les dijeron eso de "mira y aprende", el imaginaro colectivo de lo español ha eliminado mucho de lo que antes se asociaba con terrorismo. Así que han tenido que recurrir a la marca:txapela y pasamontañas blanco, porque si no no les reconoce ni su madre, que la moda de ponerse capucha y salir en un video está muy extendida desde que comenzó lo de Irak.

Superados por la izquierda por el club del turbante, y ostiados, pero bien ostiados, por ocho años de aznarismo, lo dicho, ha comenzado una novela a lo Forsyth. En esta novelita, al nº 1 de ETA, Mikel Antza, se le detiene no porque le hayan encontrado, sino "a petición de España", ¿con qué objetivo? dar poder a Josu Ternera, partidario de acabar con la lucha armada. A base de intermediarios gobierno y ETA pactan dar pasos de acercamiento, el primero no poner más muertos sobre la mesa. Y los angelitos abertzales, tan indiferentes a la hora de matar a un concejal de mierda de un pueblo de mierda, van y dicen que sí, que de acuerdo, y se tiran tres años sin matar a nadie.

Pero claro, Forsyth es mucho más, y ahí están los catalanes con su trama particular en torno al estatuto -que también daría para una novela, pero ésta de Sánchez Dragó o Pío Moa-, incluyendo visitas a Perpignan que primero avergüenzan y ahora inflan pechos. Tenemos un estatuto que reconoce a una autonomía como nación, y conseguido sin matar a nadie en público. Tenemos a un presidente del gobierno que cuando oye la palabra "separatista" se hace el sueco. Y tenemos, por último, que el presidente en cuestión bendice el estatuto ya mencionado, y durante un año largo la "opinión pública" se dedica a discutir sobre el tema. Y resulta que los señores -y señoras- de ETA esperan a comunicar la tregua a que el estatut quede aprobado definitivamente. ¿Otra casualidad?

Aún quedan capítulos por escribir de esta novela, y me resisto a pensar que el Barça de Laporta y Ronaldinho no ha jugado un papel importante en la trama, actuando de mediadores a base de samba y de demostrar que en Madrid se sabe perder el honor sin dar un golpe de estado. Imagino que ver al Bernabéu patas arriba se la habrá puesto tiesa a más de un vascongado encapuchado, y como Zapatero es del Barça, qué menos que recompensarle de la mejor manera posible: ayudándole en la cuadratura del círculo: en apenas 48 horas los socialistas dieron carpetazo a dos de los temas que más dolores de cabeza han causado en la España democrática, y eso no pasa todos los días.

En "Los perros de la guerra" se explicaba la historia de un médico de Sierra Leona que engañaba a la URSS para que le financiara un golpe de estado. El hombre les decía que era para ser él el dictador en lugar del dictador, pero al final de la novela descubrimos que el tío en verdad quería hacer algo bueno por sus convecinos. A lo mejor nuestro Bambi logrará algo parecido, y entre acusaciones de partidismo y aprovechamiento de la situación, el hombre por lo menos habrá intentado -pues no es seguro que lo consiga- aplicar una solución razonada a unos problemas fundados muy en parte en el sinsentido. Si a nadie se le ocurre antes, tal vez algún día me dedique a escribir esa novelita. El argumento lo tengo bastante avanzado, y un título -El ciervo y la serpiente- que suena bastante a película de espías.

Basta ya de victimismo

Al bueno de Zapatero se le ha ocurrido comparar a las víctimas de ETA -a una en concreto, Irene Villa- con el fusilamiento de su abuelo durante la guerra civil. Claro, no es lo mismo, no se puede comparar una cosa con la otra. Las víctimas de las guerras se cuentan a peso, a quilos de carne, porque como dijo Camús, es difícil imaginar 10.000 muertos apilados. En cambio, a los pobres desgraciados que les ha pillado la onda expansiva de una explosión, para más inri destinada a otro, sí que se les pone nombre y apellido.

En este caso, sabemos quién es Irene Villa, conocemos a su madre, sus amigos y cercanos. Sabemos de qué estaba compuesta la bomba que le cercenó el cuerpo, así como su vida posterior, sus dificultades y la fuerza y el empeño que ha puesto para superarlo. No es lo mismo que al abuelo de Zapa, de quién lo más que puede adivinarse es la fosa común en que yacen sus huesos bajo una palada de cal y cuatro o cinco de tierra.

Digo que no es lo mismo porque la madre de Irene Villa ha dicho que no es lo mismo. Esta señora afirma que su hija no puede ser tratada como una víctima más de las desgracias humanas. No, no es lo mismo que te maten de una forma que de otra. Mi abuelo era de la Rioja, un buen día vino un tipo, le dio un fusil y le dijo: "al frente por España y Franco, campeón". Sobrevivió a la guerra, y aún tuvo tiempo de engendrar a mi padre y mi tío. Si algún rojillo le hubiese dado la dosis de plomo, se habría tenido que joder, porque claro, es una víctima de guerra.

Ahora yo me pregunto: qué es lo que quieren exactamente estas víctimas? Pues por lo que se ve, situarse en un punto más elevado de la jerarquía. Desean que las tratemos con deferencia, como si su sufrimiento fuera peor que el que ha perdido al hijo en la carretera, o al abuelo en la guerra. Y por qué motivo? Aún no he oído una respuesta coherente a esta pregunta. Sólo se que, si mato a alguien para robarle el piso -como sucedió en Barcelona hace menos de un año- me caen 20 años y a los 10 ya estoy en la calle, ¡y si soy listo, con el piso en propiedad! En cambio, si lo hago por motivos políticos, porque esta constitución tiene carencias que el gobierno no reconoce, o por razones personales, porque el Guardiacivil que violó a mi amiga en la carcel se jubila en 6 meses, pues me esperan 40 añitos en la cárcel.

Basta ya, sí señor, basta ya de deferencias hacia las víctimas de ETA, basta ya de cambiar el código penal para ganar votos. Basta ya de generar víctimas de primera y de segunda. Basta ya de meter a las víctimas en la negociación. ¿Se imaginan a las víctimas del ejército norteamericano en las negociaciones de París, entre Kissinger y Ho CHi Minh?¿Habría sido posible la reconstrucción de Alemania con las víctimas de los campos de exterminio en Postdam, junto a los líderes vencedores? Por favor, basta ya de gilipolleces. Que las víctimas se callen y lloren a sus muertos, que la guerra y la paz no les corresponde 

De banderas y pendones

Andan algunos árabes la mar de contentos con ciertas viñetas publicadas en un diario danés (antes ya habían sido publicadas en la prensa egipcia), y se pasan el día quemando banderas danesas y asaltando embajadas de los países nordicos, tanto da cuál sea, pues todo tienen la cruz en el blason, y conducen automóviles Saab. No deja de sorprender que los árabes hayan escogido como blanco de su ira el país de Kierkegaard, la cuna del existencialismo, el país que no conoce el sol y cuenta con el mayor índice de suicidios del mundo. ¿Realmente creen los mahometanos que a estos señores les importa un pito Mahoma?

No andaban por ahí los tiros cuando al bueno de Hamlet le dio por lo del "ser o no ser", no se refería a moros y cristianos el bueno del príncipe. Pero claro, vas tú a Teheran y se lo explicas a esos señores que van por la calle diciendo cómo debe vestir la gente o qué cosas no se deben decir en público. Tres siglos después de que el poeta inglés debatiera sobre las miserias del ser humano, en Mesopotamia y alrededores siguen entendiendo esto de la religión como un partido de fútbol: ellos o nosotros. Confío en que con el auge del deporte en el tercer mundo cambien a Dios por Ronaldinho, como hemos hecho nosotros; ganaremos en felicidad de forma garantizada.

Y no hablo de boquilla, baste mirar la piel de toro. Cómo ha cambiado el ambiente desde que tío Paco nos abandonara. Por aquel entonces la plebs andaba con el estómago vacío, vagabundeando de protesta en protesta mientras con la otra mano intentaban afanar el mendruguito que les diera de comer. El hambre, como el desierto, es un gran generador de divinidades. No en vano los grandes profetas tenían en común el ascetismo y las etapas de aislamiento, ya fueran cuarenta días en el desierto, o unos años en Roma, como algunos profetas de pacotilla de la esfera catalana. El hambre y la soledad generan un ambiente propicio para inventarse mundos chiripitifláuticos y lanzarse a ellos de cabeza, chapotear como puercos en el fango entre las divinas palabras de la sacrosantísima fe es un goce, un placer que seguro reconocerán incluso los ateos más recalcitrantes. Al fin y al cabo, autocompadecerse es una forma de masturbarse el espíritu.

Y en este sentido, podemos decir que las religiones son el McDonalds de la masturbación espiritual: ¿a qué crear una interpretación teológica propia? ¿para qué plantearse interrogantes que sabes que no tienen respuesta? Todos estos pasos los encontrarás llanamente explicados y con ejemplos sencillísimos en nuestra gran obra: la Biblia (substitúyase por Coran, Talmut, etc. según convenga) que podrá conseguir por unos simples diezmos y el fustigamiento público unos pocos días al año. Un proyecto de sumisión que le garantiza la más absoluta felicidad mediante la negación de las posibilidades humanas. ¡Acepte la palabra divina!¡sea feliz de una vez por todas!¡limítese, censúrese usted mismo, ahora puede!. Porque es verdad, para superar el hecho de que el jefe te trata como una mierda, considérate tú mismo una mierda mayor. Éste es, según mi parecer, el pilar fundamental de las religiones.

En España este discurso se conoce al dedillo: Franco lo convirtió en norma de obligado cumplimiento (para los demás, se entiende), y metía en el mismo pack a todos los que le incordiaban: rojos, masones, la judería,... Todos ellos eran enemigos de Dios y España, aunque, como en el caso de la masonería, su actividad política no fuese más allá de poner que el Barça ganaba en las quinielas. Ahora los paquillos de Oriente Medio hacen lo propio con Dinamarca, uno de esos países que existe porque los grandes no se han puesto de acuerdo para comérselo. Le han hecho boicot a los productos daneses. Yo la verdad es que danés sólo conozco a Laudrup y las galletas danesas, esas que van en una caja metálica redondeada y azul, que todos hemos comido en una u otra ocasión. Puede que el futbolista se quede sin contrato en Qatar, pero no veo a los musulmanes renunciando a esas riquísimas galletas por un quítame allá esas pajas. Lo más seguro es que la oposición las distribuya en cajas falsificadas, como si fueran galletas de los cristianos coptos, que de ellos nadie habla.

No deja de ser curioso que hayan escogido a Dinamarca como blanco de sus iras. Cuando los yanquis invadieron iraq, no se tocó ni la embajada de Andorra. y eso que en esa ocasión no se rieron por escrito, sino en la puta cara de Alá, metiendo la cuarta división de infantería acorazada en la Meca, y el USS Roosevelt anclado a 200 km de Medina. Doce mil yanquis paseando por la ciudad santa y nada. Ahora sí, con los daneses cualquiera se atreve. No es como Israel, que tiene al primo de zumosol, y encima esta a miles de quilómetros del Tigris, con lo cual resulta difícil imaginar un bombardeo danés sobre Amman en respuesta a la quema de su embajada. Por eso los sátrapas de la región no han tenido problemas en inflamar a la plebe bajo el grito de ¡cerveza y mujeres para todos en el paraíso! con los resultados ya vistos por televisión.

Los hay que se asustan al ver esas imágenes. Desconozco la causa. Hace unos años ya teníamos en Madrid manifestaciones de fundamentalistas religiosos. Y no eran 1.500 freaks, un tanto analfabetos y recién llegados de un pueblo de pastores del Atlas. No, eran cientos de miles, tenían al ejército de su parte y llenaban a reventar la plaza de oriente. En vez de gritar "Alá es grande" decían lo de "Franco, franco franco", y en vez de pañuelo llevaban mantelina las mujeres y gorra roja y camisa azul los hombres. De esta chusma nos deshicimos a base de libros y bocadillos de Foie Gras la Piara para toda la infancia, hasta que estos nenes se hicieron mayores y no hizo falta siquiera darles a escoger: la religión no es una opción en el mundo en que vivimos. Si de estos fanáticos, que vivían en nuestras propias ciudades, eran muchos más y encima tenían armas, nos supimos deshacer, no me cabe duda alguna que estos berreos que llegan hiperampliados por el repetidor del satélite desaparecerán de nuestros oídos en bien poco tiempo, y sin generar tiros ni cosas por el estilo.

Para otra ocasión dejo el tema del programa nuclear de irán. Aunque bien pensado, si tenemos en cuenta que los dos maletines nucleares más grandes están en manos de Putin y Bush, no veo qué pueda tener de peor el Sr. ahmadineyah para no poderse subir al carro. Si total son cuatro días, para qué quitarles la ilusión!

La calle de don Mariano

Para lo poco que escribo, siempre acabo hablando de lo mismo. Pero no es culpa mía, sino de los señores del PP, que vuelven una y otra vez a la calle, a la que ahora parecen haberle tomado cariño, sobretodo cuando la policía -como la urbana de Madrid- es del PP y lleva por nombre Esperanza.

Me sorprende que en pleno siglo XXI los peperos hayan decidido romper con su digno historial de cenáculos, bufetes y reuniones en hoteles de 5 estrellas con muchas corbatas y no menos cámaras. Justo en el siglo de las telecomunicaciones, parece que la derecha española enarbola una vez más la bandera del conservadurismo, esta vez en defensa de las tácticas más tradicionales de combate interclasista. Al igual que defienden la constitución a la que se opusieron, hacen lo propio con las manifestaciones, cuando aún sigue en mi memoria lo que dijo Javier Arenas en las legislativas del 2000, sobre lo limpia que era su campaña electoral, con vallas de gran tamaño y televisión a todo gas, frente al barullo y suciedad generado por "otros" en sus formas de actuar públicamente.

¿Qué ha cambiado en apenas 20 años para que la derecha adopte como propios comportamientos de siempre reprobados? Podríamos argüir las similitudes entre actos como el de ayer en Puerta del Sol, y otros de años atrás en el Palacio de Oriente, que no queda tan lejos. Pero es que esto va mucho más allá. Imaginen que incluso se permite a los participantes lucir pancartas de fabricación propia, con eslógans a cada cual más graciosillo. A dónde vamos a llegar, si incluso la derecha incita a la población a pensar por sí mismos. Se corre el riesgo de generar una masa crítica de población capaz de crear y defender un tercer partido poderoso en el parlamento, que actuaría de bisagra entre los dos grandes. ¿Acaso es éste el objetivo de la cúpula pepera? Lo dudo bastante.

Me inclino más por pensar que el tiempo ha obligado finalmente a esos monstruos a salir de su fría y húmeda caverna. Recordemos los años del aznarato, sus miradas asesinas a la prensa, su negativa siquiera a dar explicaciones en el congreso, su boda en "el lugar donde se entierra a los reyes". A dos años de aquel periodo todo se ha ido al traste. Incluso sus más acérrimos enemigos, los boy scouts de ETA, parecen desaparecidos del mapa. La derecha española ha realizado el enésimo vuelco ideológico, en el eterno vals que gira entorno a la verdad y la no verdad. Hoy la constitución es buena, e incluso el cava catalán está bueno, ya sólo falta oir al líder pepero de turno afirmar que habla catalán en la intimidad. ¿Qué será lo siguiente?¿Citar a Gramsci? Ya en su día Aznar redactó la introducción a los diarios del presidente Azaña. Sólo falta -y es cuestión de tiempo- que se declaren herederos de la lucha antifranquista, que la piel de toro lo aguanta todo.

Rajoy ha necesitado a 20.000 forofos para llenar tres minutos de telediario. Las juventudes de ERC se han apropiado de un buen minuto y pico con tan sólo 5 militantes y dos cargos públicos estratégicamente situados, unas pullas a la COPE y a recoger titulares, que son sinónimo de votos. Con el gobierno en manos del enemigo, a don Mariano sólo le queda el consuelo del rebote. Seguro que a día de hoy, sea en la manifestación por la LOE, por la familia, o por la mantilla y los bailes regionales, cada vez que Rajoy sube al estrado lo hace para saciar su personal venganza contra los que el 14·M le arrebataron el cargo, el coche oficial y la pensión vitalicia que otorga la condición de presidente del gobierno. Por culpa de un atajo de salvajes armados de cacerolas, don Mariano lleva año y medio sin pegar ojo, incordiado por su mujer cuando no por su amante, que se veían como beneficiarios indirectos de una empresa que comenzó con un fracaso, el mismo que las huestes populares arrastran por toda España, de calle en calle, contra el agua, contra los laicos y, si se tercia, contra la inteligencia.

Tardarán en descubrir lo que la izquierda ya sabe, que las manifestaciones son muy chulas y quedan muy bien en las fotos, pero no dan ni quitan poder de forma automática, no hunden gobiernos ni generan movimientos sociales. No, eso ya estaba, las protestas son la punta del iceberg. Los miles de individuos que cada cuatro o cinco semanas salen del barrio de Salamanca para chillar sus verdades ya existían, estaban contados y todo el mundo los conoce. Si quieren un pedazo de calle, no hace falta enviar al patriciado, la policía ya deja evidencia a diario de la parte del pastel de los potentados. Si lo que buscan es tomar el poder de la misma forma que lo perdieron, allá ellos, el Barça ya puso de moda eso de fichar a sus verdugos, y así le fue que no ganó ni para pipas. Así que adelante, señor Rajoy, siga usted con sus protestas, descubra lo maravillosa que es la calle, la protesta pública y la contestación. Acumule muchas fotos y mejores declaraciones, que las conservaremos como oro en paño para sacarlas a relucir cuando sea oportuno, dejano claro una vez más que si salen de la caverna es sólo para cagar, para cagarse en los demás.

 

Próximas convocatorias

Ahora que han salido a la calle los que faltaban, los que hasta ahora condenaban tales acciones, considero de vital importancia no perder el impulso de participación ciudadana en los quehaceres políticos. Quién sabe, tal vez en unas décadas el fútbol sea sustituido por la política como deporte favorito del país. Motivos no falta, pues vemos a diario cómo en política se compra al árbitro, se rompe la espinilla del delantero y se ganan partidos por los juzgados. Si a nosotros lo que nos gusta de verdad es la tangana y el insulto gratuito (y nuestra historia parece indicar que así es), la política es y debe ser el punto neurálgico de nuestra vida en sociedad.

Por ello propongo convocar una serie de manifestaciones para los próximos fines de semana; que nadie se quede sin su protesta, sin su adoquín enfelpado y fotografiado como recuerdo para el álbum.
Así, y aprovechando San Juan, propongo para el próximo sábado una manifestación en defensa de las religiones célticas, ignoradas año tras año por la administración en la elaboración de los programas de la ESO. Es posible que acudan a la manifestación diversos druidas, y que una legión de bardos acompañe la comitiva, patrocinados por una compañía de telefonía móvil.
Para el mes de julio las convocatorias son las siguientes:

Sábado 3 de julio: Ante la catedral de la Almundena. Manifestación contra el derecho de adopción de los católicos, por influir las creencias de éstos en la opción religiosa del menor, algo que va en contra de la declaración universal de los derechos del hombre, en la que se establece la libre elección de creencia y fe.

Domingo 11 de julio: Ante la Biblioteca Nacional. Manifestación en defensa de los dialécticos íberos. Tras dos milenios de imposición de lenguas extranjeras, provenientes de la Italia de Berlusconi (nada menos), ha llegado la hora de que los íberos nos quitemos de encima la cultura de opresión que ha limitado nuestras posibilidades de desarrollo de una forma tan manifiesta.

Sábado 16 de julio: Plaza del Obradoiro. Manifestación por la derogación de la democracia en Galicia. Tras dos décadas de este experimento, es hora de que los gallegos puedan disfrutar libremente de su ancestral cacicazgo.

Jueves 21 de julio: Abadia de Montserra. Concentración contra las intentonas separatistas del Baix Llobregat, "El baix es uno y no 51", frente a las ansias de escisión de la rica, catalana y acomodada zona norte frente a la masificada, obrera y "espanyola" área del sur. Se ruega a los asistentes no enarbolar símbolos preconstitucionales. Igualmente, se anima a llevar pancartas en recuerdo del "imperio llobregatí", que controlaba el cauce del río como hoy los EE.UU. dominan medio mundo.

Os espero a todos en las diferentes protestas, España os necesita.

La gaviota sale a la calle

Sorprendente el vicio que les ha pillado a los del PP por las manifestaciones. Con la del próximo sábado serán tres consecutivas las que habrá realizado el primer partido de la oposición. A este paso les va a salir a cuenta comprar los 200 autobuses que llevan a la sufrida militancia de plaza en plaza, ansiosos por el bocata, la cerveza y las soflamas lanzadas al aire contra Belcebú. Para nada me sorprendería a estas alturas que para el entierro de Jaime Campmany reaparezcan los 200 autobuses cargados de peperos suscritos a esta nueva forma de hacer turismo por la piel de toro.

Es de agradecer el gesto del PP; me refiero al de bajar a la calle, lo que ellos consideran "rebajarse", imagino, porque durante seis décadas han tenido una opinión muy contraria sobre los señores que aprovechan los espacios públicos para decir lo que piensan. Será, supongo, porque ellos no dicen nunca lo que piensan (a ver quién les apoyaba con un eslogan del tipo "vótame porque soy mejor que tú").
Estas manifestaciones sirven, entre otras cosas, para mostrar el entramado social que gira en torno a las hasta hace poco monolíticas siglas del PP. Envueltos en el manto de la unidad de destino en lo universal, han desfilado por las calles de nuestro país los defensores de la mano dura, apretándose los dientes para no gritar "pena de muerte". Les han seguido las masas salmantinas, deseosas de linchamientos públicos, de justicia de la buena, siguiendo si se tercia el manual de la inquisición; porque anda que no es divertido colgar en la plaza a un hereje, y verle palmar con la cara enrojecida y la lengua fuera.

El próximo sábado les toca a los cristianos, aquellos señores que son tan contrarios a la pobreza como a hacer algo serio para erradicarla. En pleno siglo XXI dudo mucho que saquen a las efigies en procesión para bendecir la marcha. Sin embargo aún se baraja la posibilidad de que algunos cargos eclesiásticos acudan en uniforme de trabajo, y como estamos en época de bautizos, quién sabe, a lo mejor les da por practicar el sacramento en la Puerta del Sol.

La siguiente "troupe" que, por lógica, saldrá a apoyar a los señores del pajarraco serán los militares y fuerzas del orden, para a continuación dejar paso a los monárquicos, que también tendrán que decir la suya, imagino, aunque sólo sea por no ser menos que los demás.

El panorama, visto desde fuera, recuerda a esa CEDA que ganara un par de elecciones cuando había democracia en la piel de toro. Setenta años después la cosa sigue igual, y viene a demostrar que en el fondo la derecha se comporta como la izquierda: un contubernio (qué gran palabra) de grupos de presión, asociaciones y colectivos sociales que se soportan más o menos entre sí, y que cuando no se hace lo que ellos quieren se ponen a berrear y a llorar, y si hace falta recuerdan lo del terror rojo y lo que haga falta.

Una cosa diferencia a la izquierda de la derecha. La primera reconoce esta práctica, la del berrinche, incluidos sus defectos, a la par que intenta buscar soluciones para ir mejorando lentamente. La derecha no tiene interés alguno en defender este modelo, pues para ella es sólo un medio para obtener el fin, el poder y la gloria, convencidos como están en que llegará un día en que ellos y sólo ellos tendrán el control que nunca deberían haber abandonado. Así fue en el 36, y así vuelve a ser hoy en día. Históricamente hablando, este comportamiento se encuentra entre la estupidez y el ridículo, por no haber aprendido cuatro lecciones que les habrían ahorrado muchas vergüenzas y, de paso, la vida de algún concejal.

Quién se acuerda del PHN?

Este caluroso verano nos presenta una situación de lo más curiosa: las cuencas fluviales han visto caer su caudal al 50 % de lo que sería corriente. Ni Ebros, ni Dueros ni Guadalquivires han podido soportar la mezcla de altas temperaturas con baja pluviosidad, y ahí están las pobres sardinas ahogándose en los márgenes de nuestros ríos.

Digo que la situación es curiosa porque, hace poco más de un año, el gobierno pretendía extraer varios hectómetros cúbicos del Ebro para trasladarlos a las zonas del sur. El proyecto, el tan manido Plan Hidrológico Nacional, consistía en una serie de canales de dimensiones faraónicas que trasladarían el líquido vital de norte a sur. De haberse realizado, hoy nos encontraríamos con una obra de 500 millones de euros sometida al desgaste del clima, sin ninguna utilidad más. Como las autopistas de cuatro carriles que construían los gobiernos socialistas africanos para su parque automovilístico de 10.000 vehículos, o como esas hermosas fábricas que el gobierno italiano construía en el sur con la esperanza de impulsar el negocio fabril en esa área.

El anterior gobierno, en su pretensión de poner a España a la cabeza de todo, debió pensar que todo quería decir todo, incluidas las mayores barbaridades, que desde Calígula forman parte indivisible de los grandes imperios. Por eso quería cubrir con cemento y acero (por supuesto, de FCC) kilómetros y kilómetros de nuestro país, para que las generaciones venideras comprobaran, con admiración, que venían de una España mágica, de una "terra mítica" que, como el parque del mismo nombre, era fruto de mentes privilegiadas, deseadas de poner su nombre con letras de oro en la historia de las construcciones estúpidas, y de paso en la nómina de algunas constructoras.

La sequía de este verano ha venido a demostrar que el problema del agua no se soluciona importando "Evian" de Francia. Ni la mejor ingeniería del momento puede transportar agua desde donde no la hay. Es un comportamiento muy típico en política, el evitar que la realidad trunque un hermoso proyecto. En el estado de Oregon, en los EE.UU. hace años se inició un proyecto para fabricar gasolina a base de aceite de girasol. La idea fue un fracaso, pues el producto era de menor calidad y más caro que el petróleo refinado. Pero resulta que, por miedo a perder los votos de ese estado, el proyecto sigue en pie, las subvenciones puntuales como un reloj, pase el partido que pase por la casa blanca.

Circunstancias como la expuesta son similares en la Europa de las PAC. Las recetas mágicas de unos políticos que han estudiado derecho y se meten a digresiones sobre la evolución ecológica de su escosistema, para luego pasar a discutir los elementos cruciales del diseño de la obra y, finalmente, poner su toque particular en el diseño de los presupuestos, aún sin tener ni puñetera idea de economía. Qué mas da! estoy en el gobierno, y tengo que dejar mi huella en la historia como sea!

Llegará un día (espero, o sueño, no se) en que los políticos reconozcan su papel secundario en nuestra sociedad, como meras correas de transmisión de la voluntad popular. Mientras esto suceda, tendremos que sufrir, junto al ecosistema nacional y el herario público, las periódicas idas de olla de estos abogaduchos que por tener coche oficial se creen algo. ¡Como si basureros y carteros no tuvieran también coche!

Y mientras pasa la espera, este verano por lo menos podremos celebrar que nos ha tocado lo malo, la sequía, y no lo peor, el PHN.

Manifestaciones barcelonesas

Un grupo de intelectuales se ha reunido en la Plaza Real de Barcelona para apoyar la creación de un nuevo partido político a·nacionalista. A la manera de las vanguardias modernistas, estos señores han redactado un manifiesto donde dice que todo está fatal, impregnado de nacionalismo por ambas manos, embadurnado cual emparedado de mantequilla de cacahuete de ese efluvio ponzoñoso y pestilente que emana del concepto "nación".

Hacía tiempo que no se daba tanto bombo a una cosa así, una propuesta desde el sistema pero contra el sistema. Me recuerda al amigo Laporta capitaneando el Elefant Blau, con elefante de verdad en medio de la calle. Estos señores aparecen en la foto tal que así, posados y vestidos informalmente para la ocasión, que se note que también pisan la calle, que ellos también son elefants blaus dispuestos a enfrentarse al nacional·nuñismo. Tomemos nota, ya de paso, de dónde ha terminado el antiguo dirigente de la plataforma opositora, sin olvidar las diferencias de matiz entre política y fútbol.

Que del nacionalismo se abusa, parece obvio, y si no miren ustedes el caso que se ha hecho de estos "manifestantes": mientras en la prensa barcelonesa hay que buscarlos en las segundas páginas de Política, en la prensa de Madrid ocupan la portada, y en concreto en el ABC, toda la portada. Rayos! qué sucede aquí? ¿el monárquico ABC dando cancha a unos antinacionalistas? Veo al cadáver de Franco alzándose de su tumba para retronar un cesáreo: "Tu, Coque Filii". Vamos, que de este manifiesto se ha hecho una lectura puramente partidista -o nacionalista, como gusten-, convirtiéndolo en un arma arrojadiza del nacionalismo centralista contra el nacionalismo federalista.

Porque claro, una cosa es ser intelectual, e incluso cobrar por ello, y aún más, cobrar mucho. Pero de ahí a darle una patada en la espinilla al establishment dista un océnao. Una cosa es tirar agua a los gamberros desde el balcón, y otra muy distinta hacerlo desde la calle, con el riesgo de que los borrachines de turno se tomen a mal el gesto y opten por acciones represivas.

Los señores "abajofirmantes" han decidido saltar al ruedo, y se les loa por ello. Que su acción tenga alguna utilidad, lo dudo. Que cristalice en una opción política definida y consistente, lo veo más que improbable. Muchos de estos señores vienen de lo que se conoció como Ciutadans Pel Canvi, un engendro creado especialmente para las elecciones consistente en coger a gente de todas partes (transversalidad, le llaman) que de puertas a fuera pareza guay, y así por el morro ponerlos en las listas electorales como una especie de partido de independientes. A esto en mi pueblo se le llama llegar y besar el Santo. Por muy intelectual que seas, la política, el gobierno de lo público, es algo más que bellos artículos en las páginas de opinión. Básicamente, por mi reducida experiencia, la concibo en primer lugar como el acto de hundir los pies en el fango, primero el uno, y luego el otro; y la verdad, no veo yo a estos señores, vestidos todos de Antonio Miró para arriba, muy puestos en la faena.

Efectivamente, los partidos surgidos en tertulias de café me huelen mal. El nacionalismo catalán se fraguó en el Círculo Ecuestre, el nazismo en las charlas políticas de las cervecerías muniquesas, y Forza Italia en el consejo de dirección de Mediaset. Sin pretender entrar en comparaciones con tan variopintos referentes, cabe constatar que, para criticar a los nacionalismos y las políticas alejadas de la realidad social, comienzan de una manera extrañamente similar. Ya lo decía Nietzsche, que el mayor peligro que se corre al enfrentarse a monstruos, es acabar convirtiéndose en monstruo.

Memoria histórica sí, memoria del presente también

El actual gobierno ha iniciado conversaciones para indemnizar a los homosexuales que fueron víctimas del franquismo. Es una buena noticia, sin duda, aunque no se la puede separar del patetismo que conlleva el querer valorar en duros el sufrimiento de la gente. Sin embargo, no creo que se deba criticar esta medida. Tal como Capone fue a la cárcel por fraude fiscal, aquí lo que interesa es el reconocimiento del delito, y no tanto la pena (al gangster de Chicago le cayeron 7 años en Alcatraz, lo cual no es mucho para todo lo que tenía pendiente). Mediante esta chorrada de las indemnizaciones y otras estupideces, como la retirada de las condenas franquistas a los que fueron perseguidos por sus ideas, se está consiguiendo lo que hace unos años se veía imposible: el segundo destape español. Si en los 70 fueron las carnes y los chistes malos, ahora tocan los moratones, las fosas comunes y los insultos y desprecios con que el franquismo tuvo a bien tratar a muchos españoles.

Sin embargo no debemos hacernos ilusiones. Lo que debe recordarse más que nada en estos días de recuerdo es el precio de una Guerra Civil, y éste no se reembolsa ni en duros ni en euros. Valorar el daño causado por 40 años de franquismo a España es hacer historia ficción. Franco y sus acólitos son España, son su historia nos guste o no, y lo son tanto de los que se consideran españoles como de los que no. No olvidemos esto al recapitular el pasado, pues sin este dato todas las commemoraciones, aplausos y medallitas se van a quedar en pura parafernalia. El amigo Zapatero, como el señor Maragall y otros tienen en estos casos un tic muy consolidado, consistente en apuntar con el dedo al pasado cuando se habla de ciertos delitos, olvidando -o mejor dicho, ignorando conscientemente- cuántos de estos crímenes tienen su origen no en un régimen concreto, sino en la propia condicion humana.

No podemos hablar de los destrozos especulativos de Paquito sin recordar tambien las urbanizaciones edificadas a cambio de una pensión dorada a algún ministro; así como tampoco podemos ir por la vida hablando de totalitarismo y falta de libertades, para a continuación dedicarnos a ilegalizar partidos (algo que no se le ha ocurrido ni a los alemanes).

Un golpecito en la espalda para aquellos políticos que hacen lo que pueden para que el pasado no sea borrado, sí, pero también una colleja si se tercia, si observamos que, urna en mano y sonrisa en la boca, nos la siguen dando por donde siempre.

Pobres políticos

El ya pasado referendum constitucional francés ha servido, entre muchas otras cosas, para demostrar una vez más lo descolocados que están los políticos dentro de nuestra actual sociedad.
Lo digo por la dimisión del amigo Raffarin, ese gabachete de pinta bonachona, con una retirada al no menos bonachón Charles Laughton. Este señor, que hasta ayer era primer ministro de la France, ha tenido que dimitir con motivo del NO rotundo(?) de los franceses a esta nuestra constitución europea. Razonemos este suceso.

Las dimisiones se producen a consecuencia de actos concretos de los que el dimitido es considerado responsable. Tenemos por ejemplo el caso del Prestige, que se hundió solo y por tanto no es culpa de nadie. O el del Carmel, en que dimitió el encargado de las obras por haber recibido un encargo tan mal hecho, y porque el firmante de la concesión ya no tiene cargo alguno del que dimitir en la administración pública. Otras dimisiones la mar de curiosas son las de los entrenadores de fútbol, que dimiten porque si la cosa va mal, algo ha de hacer la directiva, y no se puede echar a media plantilla de un día para otro.

En el caso de mon ami Raffarin, la dimisión es consecuencia del fracaso del "SÍ". La pregunta es, pues, de qué era exactamente responsable el ex primer ministro. Imagino que Chirac le dijo "Jean Pierre, tienes que hacer que los franceses voten sí o sí en el referéndum". Y el bueno de Jean Pierre debió contestar "Ouí, mon president". Así las cosas, todo parece correcto, sin embargo ¿es función de un primer ministro adoctrinar a su pueblo sobre la elección adecuada en unas votaciones?¿Eso no debería corresponder al aparato de propaganda de los grupos de presión existentes? Porque claro, aquí el ex ministro tenía la función, hablando en plata, de comer la olla a los contribuyentes sobre lo que deben opinar sobre una cuestión nada baladí. Pero ¿un primer ministro no debe atender a toda la sociedad, sus grupos y opiniones por igual, milite donde milite? ¿no es eso lo que viene a decir la constitución?
Algo andará mal, o no entiendo bien el significado de la palabra democracia en nuestros tiempos, o el señor Chirac se ha pasado por el forro del trasero la libertad de expresión (derecho que, curiosa y contradictoriamente, aparece en el proyecto de constitución defendido por este señor). Pero no es este el tema que quería tratar, porque si algún día quiero hacerlo me quedan más cerca los Loquillos, Morancos y demás personajillos que aparecieron en nuestro país pagados por el gobierno en defensa de la hoy fracasada Carta Magna europea.

Raffarin ha dimitido por el NO a la constitución, pero ¿acaso es culpa suya? Nuestra constitución, la de 1978, fue redactada por los representantes de los partidos del arco parlamentario votados el año anterior. La constitución europea, por contra, ha sido engendrada por cierto presidente francés que lleva varios años retirado, y que ha podido escoger con total libertad su grupo de colaboradores. Les imagino encerrados en una mansión a las afueras de Ginebra, dos criados por ponente, mercedes propio y dietas pagadas hasta la extenuación, un grupo de señores, la mayoría de ellos hijos de entreguerras y padres del mundo de la guerra fría, redactando un texto que debe servir no ya para sus hijos, sino para sus nietos y biznietos, aquellos personajillos que ven una vez al mes y con los que ni siquiera se han dignado a cruzar un par de palabras inteligentes porque "no están a la altura" o "son demasiado críos".
Estos señores, encerrados en su torre de marfil, han redactado una constitución que, por muy buena que sea, en ningún caso debería salir del laboratorio donde fue creada. La historia nos explica que los experimentos políticos, desde la república platónica hasta los kibutz hebreos, nunca pasan de experimento. La fragua de las reformas sociales sólo puede realizarse de la mano de la propia sociedad, por muy desconocidos que sean sus nombres y apellidos. Los ancianos tendrán mucho lustre, y sus bibliografías ocuparán varias estanterías, pero difícilmente podrán enlazar con la sociedad.

Efectivamente, a Raffarin le tocaba calzar un pie dentro de un guante; no lo ha sabido hacer, y le han zumbado. Pero repito ¿es culpa suya? Eso de echar la culpa a los políticos de las decisiones políticas adversas a nuestros intereses es un clásico, e incluso podría considerarse que parte de la nómina de los políticos corresponde a "posible cese por causas ajenas al interesado". La función del político como cabeza de turco es todo un clásico, sobretodo cuando ya no se puede empalar judíos o arrancar las uñas a los comunistas, porque estéticamente es feo. Sin embargo, esta curiosa tradición sirve únicamente para ocultar las auténticas causas del fracaso, y no garantiza en ningún caso la mejora de la situación.

Ejemplos de este tipo hay a docenas, igual en nuestro país que en el vecino o en cualquier otro. En el caso del referendum la dimisión del primer ministro enmascara la realidad de un gobierno que actúa contra la voluntad de sus electores, que en vez de servir al ciudadano pretende controlarlo, y resulta que no puede. Como le da mucha rabia reconocer esta incapacidad, se dedica a cortar cabezas, en vez de asumir que la función del político no es indicar al ciudadano lo que debe hacer, sino simplemente gestionar las firmas y el papeleo para permitirle hacer su vida con la mayor tranquilidad posible.

En otros tiempos los políticos actuaban como herederos de la monarquía, pero esto ya es pasado. Los reyes, faraones y emperadores de la actualidad están en los consejos de dirección de las petroleras, las eléctricas y las grandes industrias, desde la automoción al software. Por otra parte, los Papas, Rabinos, Deanes y Diáconos aparecen en los medios de comunicación para dictar la norma dogmática del mes a la plebe, deseosa de guías e índices a los que mirar mientras siguen buscando la luna. En este panorama los políticos se quedan el papel de pintamonas, de esos visires que querían ser "El Califa en lugar del Califa", alejados de una realidad que desprecia sus consejos y opiniones salvo cuando pueden ser de una cierta utilidad a corto plazo.

Tal vez sea éste el primer paso que deban dar aquellos que pretendan mantener el sueño de una Europa unida bajo una misma constitución. En una Europa con decenas de millones de universitarios, más cientos de millones de ciudadanos con estudios de grado medio, las consignas del político, los discursos del orador ya no entran en el cerebro de la gente por la puerta grande. En resumen, y para cerrar de algún modo: Europa será de sus ciudadanos o no será.

Como solucionar el problema vasco en 90 días

Hagamos un pequeño ejercicio de historia·ficción: situémonos en aquellos curiosos 70, años en que nuestro país se encontraba en una encrucijada de caminos, en una gran estación de tren con destinos a muy diversos lugares, en la hora de tomar la decisión, qué camino seguir.

Sigamos imaginando, a las decenas de miles de víctimas del franquismo, todas juntas, imaginemos incluso que asociadas (es ficción, no lo olvidemos) en una asociación de víctimas del franquismo. Imaginemos al presidente de esta asociación de víctimas reuniéndose con los redactores de la constitución, y diciéndoles que aquí no se vota nada si no se juzga, condena y encarcela a sus torturadores, violadores, sicarios, explotadores, patronos esclavistas, militares psicópatas...en definitiva, a todos aquellos que durante el franquismo hicieron uso y abuso de su poder para vivir como reyes a costa de putear al prójimo, que esa era básicamente la finalidad del anterior régimen.

Sería maravilloso, que entre la pervivencia del franquismo y la instauración de la democracia, hubiéramos hecho caso a todos aquellos que pedían café para todos, para todos los sinvergüenzas que detentaron el poder en este país durante cuatro décadas, como condicion sine qua non para la aprobación de la constitución. Me habría encantado ver a fraga meándose en su celda sin nadie que viniera a cambiarle las sábanas, a Aznar visitando la fosa común de Alcalá Meco en busca de los restos de su abuelo, y a doña Carmen Polo limpiando las escaleras de algún piso de Lavapiés para pagarse el sustento.
Pero resulta que esto no sucedió, que la democracia supone perdón (no olvido) y conciliación, y no revancha y justicia dura.

Me parece la cosa más natural del mundo que, si le preguntas a Irene Villa, la muchacha diga que quiere ver a ETA encerrada a cal y canto y la llave al río. Claro, si me hubieran puesto a mí la bomba, seguro que diría lo mismo. Lo que no me parece ni lógico ni razonable ni sensato es que un Estado, que debe gestionar la convivencia de 40 millones de personas, se dedique a escuchar a estos señores. ¿Qué conflicto se habría resuelto bajo estas condiciones? Aún hoy día seguiríamos en las guerras de religión, ofendidos por lo que nos hicieron los holandeses coaligados con la pérfida albión. ¿Acaso sería posible la Unión Europea si los franceses no hubiesen sabido perdonar las tres guerras, tres, que Alemania les declaró en menos de un siglo? ¿Acasó es posible imaginar un futuro para Palestina sin presuponer un perdón general, tal como ya se hiciera en Sudáfrica tras la abolición del apartheid?

No, escuchar a las víctimas del terrorismo puede ser muy interesante, y doloroso, pero no es lo que tiene que hacer un presidente del gobierno, a no ser que pretenda alargar el conflicto hasta que las víctimas y familiares que viven hoy día estén muertas y enterradas. ¿Cuánto en vidas, bombas y dolor? Ni idea, pero nunca olvido que Manuel Fraga tiene en su haber más muertos que el 90 % de los activistas de ETA, y ni siquiera se lo recuerdan.

Aznar quería ser presidente, y sacó a las víctimas de su letargo para devolver a España a los tiempos de la reconquista, eso sí, con GOES, colaboración internacional y canal satélite, todo un Mad Max. Tras ocho años de destrozo social, de querer contestar al fuego (etarra) con más fuego, ahora toca echar agua sobre el tema y recoger la siembra de estos últimos años: una ETA debilitada militar y moralmente, con un apoyo social mucho más reducido que antaño, aunque manteniendo esos 100.000 y pico votos de apoyo incondicional.

La cosa es fácil, si queremos arreglar esto al estilo popular, nos basta con construir un Auschwitz en Barakaldo para esos 100.000 insurgentes, y luego reescribir algunos trazos de la historia para disimularlo todo. Al fin y al cabo un centenar de miles de muertos no son nada frente a la justicia que reclaman estas víctímas, y que sin duda merecen, como todo el mundo estará de acuerdo, antes que los accidentados en los puestos de trabajo, los asesinados por ladrones, los ahogados en el estrecho, las violadas, y todas las demas víctimas de todo aquello que no sea catalogable como terrorismo, es decir, como electoralmente rentable.

Porque claro, tal como hay personas de primera y de segunda, también hay víctimas de primera y de segunda, y si un borracho te mata a media familia, pues te jodes, ¿no?

víctimas de qué

Me río mucho con lo que se dice últimamente acerca de las víctimas del terrorismo. Tal como hay monárquicos, o amigos de la ópera, ciertos señores insisten en ofrecer un status diferenciar a las personas que han sufrido un atentado terrorista. Así, esta condición de insignes tullidos, de cadáveres ensartados en mil medallas, daría paso preferencial a las condenas contra los causantes de su situación, los cuales deberán sufrir el cumplimiento íntegro de las penas mientras ven cómo narcotraficantes, pederastas, conductores alcohólicos, estafadores y falsos médicos salen de la prisión a media condena mientras ellos siguen pudriéndose entre rejas.

Lo mejor viene cuando comienza a hablarse de un proceso de paz que incluya la liberación de "terroristas". Porque ahí no, no se hable más: estos señores son asesinos y como tales deben ser tratados. ETA es una banda de psicópatas que disfruta matando y que cuando vuelven a casa ven películas gore y escuchan a Marilyn Manson, todo ello debidamente traducido al vasco, cómo no. Nada de soltarlos aunque prometan ser buenos y no usar más las pistolas, ni arrancar uñas ni enterrar cadáveres en tumbas sin nombre ni....creo que me estoy equivocando de banda armada.

A lo que íbamos, los mismos que están la mar de satisfechos con recibir un trato preferencial por su situación, no están de acuerdo en que sus verdugos reciban un trato igualmente especial. ¿Qué pasa? Estamos en un estado democrático, en que todos debemos pasar por el mismo aro, y aquí unos señores dicen que no, que ellos no, que son mártires en vida y sus difuntos ya están inscritos en el panteón de los héroes, así que quieren que este trato especial suponga más sufrimiento, como si un violador y asesino fuera menos malo que un asesino a secas.

Las víctimas del terrorismo, y el puñado de políticos que chupan votos de sus ubres, olvidan convenientemente que la democracia que hoy lamentablemente ampara sus exigencias de estado de excepción, se cimienta sobre el perdón de miles de crímenes cometidos por docenas de inviduos, muchos de los cuales mantienen hoy una imagen pública muy limpia y abrillantada. ¿Que les da igual?¿Quieren linchar sí o sí a los terroristas? Bien, estupendo, pero en tal caso las normas democráticas exigen que comenzemos por extraditar a don Manuel Fraga a la Haya. A continuación tendríamos que pasar lista a la sectorial de jubilados del PP, y sería cuestión de plantearse si sería mejor plantar una guillotina en la Castellana o construir una nueva Spandau en Alcalá de Henares, porque la cosa dará para mucho y hará falta espacio e ideas a la hora de perpetrar la venganza contra todos, repito, todos los españoles que en un momento dado han hecho uso de prácticas terroristas para defender sus intereses.

Una vez hayamos enviado a Bruselas a unos cuantos miles de afiliados populares, convergentes, miembros del COI, de la policía nacional, el ejército la guardia civil... cuando la cadena perpetua sea la condena más aplicada por los jueces de nuestro país, y las universidades privadas hagan masters en legislacion sobre delitos contra la humanidad, entonces tal vez podamos comenzar a plantearnos el rechazar de plano todo intercambio de presos por paz, o cosas por el estilo.

Mientras esto no suceda, el rechazar dicho intercambio no puede mantenerse sino desde la más pura e ignorante hipocresía, la que practican los que quieren subirse a la ola, la que sea, para triunfar una temporada, recibir aplausos y un par de mamadas, y luego las víctimas al hoyo, que es donde menos molestan.

¿Qué es la universidad pública?

Interesante estudio ( http://www.upf.edu/web/accesdirecte/insercio.htm ) el que aparece colgado en la web de la UPF sobre la inserción laboral de sus alumnos. De entre todos los datos que incorpora me quedo con el siguiente: "En función de la situación professional del padre es 53,4% trabajadores cualificados, 30,8% directivos y técnicos y el 15,8% restante se reparte principalmente entre trabajadores no cualificados y no remunerados.

Si tenemos en cuenta que una universidad pública debe servir a toda la sociedad sin discriminación, nos planteamos dudas acerca de la naturaleza de dicha sociedad: podría ser que en realidad viviéramos en la RDA, y efectivamente todos los trabajadores de fábricas fuesen ingenieros, incluidos los mozos de almacén, pero no es el caso. También podría ser que, pese a las reticencias de algunos a aceptarlo, estuviéramos al frente no sólo de Europa, sino del mundo entero, y fuésemos la cuna de los ciberintelectuales del siglo XXI, pero me da a mí que tampoco va a ser eso.
Ciertamente, la respuesta más adecuada parece ser la que nos recuerda que una universidad no es pública por el mero hecho de tener unos jefes adscritos en última instancia a la administración pública. Tal condición requiere la posibilidad de acceso con igualdad de oportunidades de toda la sociedad, porque hacienda somos todos, y mientras ello no sea así, no habrá universidad pública.

Lo que nos dicen los datos de este estudio es que la UPF es una universidad privada, parcelada como coto de estudio exclusivo de las clases medias y medias·altas. Aquí vienen a parar los retoños de los líderes de hoy para aprender a doblegar las conciencias del mañana, y encima apoyados por el programa Bolonia. Los convergentes tuvieron la genial idea, y parece que a Pasqual no le parece mal, será porque algunos de los cerebros de su partido cobran el salario de esta entidad, o porque piensa que será un buen lugar para sus nietos, el hecho es que aquí sigue plantada la universidad públicaprivada, la cuadratura del círculo, orgullosa y satisfecha de sí misma, disfrutando del chollo que tiene montado a la espera de algún chiquillo que diga aquello de "el rey está desnudo" y todo salte por los aires.

Mientras esto suceda, las clases medias podrán mantener su BMW serie 5 sin preocuparse de nada, pues no tendrán que abonar la matrícula de una universidad privada para que sus hijos adquieran estudios superiores con el status adecuado. No, la UPF se encarga de conceder el grado jerárquico con precios de facultad pública, y este verano nos vamos a Oropesa que a papá le van bien las cosas; los daikiris nos los servirá ese muchachete tan majo, amigo tuyo, que estudia en la UB ¿o era en la Autónoma?"

Arrasando (Thalia dixit)

Me resulta gracioso el comportamiento de cierto sindicato estudiantil ante las próximas elecciones a Rector de la UPF. En unas votaciones que cuentan generalmente con una participación inferior al 30 %, dicha asociación pide la abstención porque tanto los dos candidatos, como la universidad, como el mundo en que viven, incluídas las vacas, los jilgueros y las piedras de las montañas, son un atajo de vendidos, traidores, cobardes, asesinos y estafadores. Teniendo en cuenta que en el peor/mejor de los casos, el pocentaje de absencionistas superará el 60 %, lo más seguro es que ya estén preparando las fanfarrias de la victoria.

¿Qué dirán estos señores, cuando se conozcan las cifras de participación? Tal vez opten por hacer suya toda la abstención, y proclamar urbi et orbe que ha nacido el nuevo órgano revolucionario del siglo XXI. A lo mejor aprovechan el impulso recibido para iniciar nuevas campañas, como podría ser una ONG contra las lluvias torrenciales en Somalia, o un Asociación de empresarios contra los empleos fijos.

Ponerse a berrear por la abstención en una universidad claramente abstencionista es una pérdida de tiempo, más aún cuando no exponen alternativa alguna al actual modelo de gobierno de la universidad. Imagino que sí, que tendrán su idea de universidad, extraída de las experiencias vitales de algún cultivador de arroz vietnamita. Supongo que si les preguntas te hablarán de democracia, igualdad y gratuidad, adjetivos intercalados entre los ya clásicos "barretina", "independència" o "butifarra!" a que nos tienen acostumbrados. Pero más allá de las palabras, me apuesto una "escudella" en can Pitarra a que no hay un sólo hecho, una sola experiencia empírica que permita efectuar un cambio del sistema de gobierno de esta su universidad.

Y para más inri los carteles, que es lo único que hacen estos señores, son feos de solemnidad, hechos sin ninguna gracia ni gusto artístico. Y eso teniendo en cuenta que esta es su única vía de expresión pública. Claro, será que les importa un rábano lo que piensen los demás, con tal que les critiquen y repudien, para así dar pie a sus amados actos de autoflagelación, pasatiempo favorito de estos señores mientras esperan las dos semanas que restan para la única victoria a la que aspira este club del lamento heróico: la del Barça en la liga ¿qué liga? pues cuál va a ser: la española (y contra ésta ni ellos ni Carod han abierto aún la boca).

Problemas tontos, soluciones tajantes

Hoy tengo el día un tanto acelerado, pero hoy me resisto a abandonar el cubículo laboral sin dejar huella en la pantallita.

Porque hoy he caído en una cosa la mar de representativa del camino que nos va a tocar seguir en los próximos años. Resulta que este año se ha aprobado la creación de la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas en cierta universidad catalana; y resulta que este mismo año se discute la desaparición del título de Humanidades en la misma facultad. Publicidad por Humanidades, y de regalo un pirulí. Cuando se aprobó la LOGSE oías voces de preocupación por unos chavales que iban a crecer (ahora ya son mayores y algunos visten la camiseta de la selección) sin saber quién era Felipe II. Bien, problema solucionado; a este ritmo en un par de décadas no sabrán ni qué es la historia, y muerto el perro muerta la rabia.

Hasta otro rato.

Los enanos de Hitler

Al nuevo papa lo llaman nazi porque estuvo pegando tiros al final de la guerra mundial con los alemanes. Qué bobada, con qué facilidad se esconden las barbaries propias bajo la gran alfombra de piel humana que el nazismo tejió durante su hegemonía. Olvidan rápidamente que un tercio de los franceses deseaba, en 1939, un Hitler que gobernara su país con la misma entereza que el austríaco. Sí, y los ingleses no repudiaban tampoco al nazismo, e incluso hubo algún monarca que tonteó descaradamente con los amigos de la Burgerbraukeller (se escribe así?).
El tema está en que el bueno de Adolf decidió que no bastaba con conquistar, a lo Alejandro Magno, sino que el proceso debía completarse con una regeneración de las razas. Y ese fue su gran error.

Porque no debemos olvidar que los nazis fueron recibidos en loor de multitudes a su entrada en Kiev, que los árabes ansiaban un pacto con Alemania para enfrentarse a su enemigo común, al igual que Nehru, quien en vano pretendió entrevistarse con el Führer, que rechazó siempre la visita por su sentido ultrarracista que le impedía siquiera mirar a un ennegrecido como el amigo de Gandhi.

Que ahora se quiera señalar al nuevo papa por haber sido soldado del Reich me parece un insulto a la memoria de los combatientes, de uno y otro lado. Porque se asocia el nazismo a un lugar, a un tiempo y a unos individuos concretos y finitos, cuando el pensamiento nacionalsocialista, de superioridad arbitraria, de control total, de obediencia debida y discurso único, es tan viejo como la civilización, como las ciudades y los mentecatos que las pueblan.

Porque estas acusaciones vinculadas a un momento histórico desvirtúan las otras, las realmente preocupantes, que hablan de un papado que puede recoger terribles instrumentos del pasado para darles nueva vida. Si se quiere acusar a Ratzinger de nazi, tal vez se hallen pruebas, pues la defensa del statu quo practicada por la iglesia lleva a situaciones de una atrocidad abominable; como el velado genocidio del SIDA, el rechazo sí o sí al enfrentamiento con los poderes fácticos, o la obediencia ciega en una institución que, más allá del ornamento, es una gran organización burocrática con intereses muy materiales. Pero acusarle porque a los 17 años un tipo más alto que él le puso un uniforme y le envió al frente a matar gente, eso es de una hipocresía vergonzosa, vomitiva, una cobardía asquerosa. Echar la culpa al soldado es la forma de ocultar el fracaso del general, el fracaso, en el tema del que hablo, de una sociedad que 70 años después de sufrir unos hechos terribles, sigue mirando hacia otro lado cuando se habla de impedir que vuelvan a suceder.

El pato Donald

Aquí va una cosita la mar de divertida que he encontrado por el cibermundo:

Cuáles son las principales críticas que hacen Dorfman y Mettelard al imperialismo cultural representado por el Pato Donald y la industria Disney.

Antes de comenzar a nombrar las críticas que hacen estos dos autores al Pato Donald y a la industria de Disney hay que entender la postura que adoptan estas personas, el contexto histórico y el pensamiento marxista que contraría con el capitalismo norteamericano. Sin duda que para la época en que fue escrito este artículo, donde gozábamos de un gobierno comunista, todo lo que se relacionara con Estados Unidos y su imperialismo era visto como una forma de dominación para otras culturas, eso obviamente es entendible incluso ahora ya que las costumbres gringas acaparan cada vez a más países, incluyendo claramente a Chile.

No es difícil entender entonces porque tan duras las críticas hacia el Pato Donald y hacia Disney, ya que en el fondo representan todo el pensamiento y la forma de vida de los norteamericanos, que para ese momento de la historia chilena cualquier cosa que proviniera de esta cultura era visto como una forma de dominación.

Las principales críticas a las que se refieren estos dos escritores van desde los parentescos en la familia del pato Donald hasta la autoridad y represión que establecen los adultos.

Para explicar mejor esta situación los autores señalan que en el pato Donald no existe ninguna relación de parentesco directa como son el de padre o madre e hijos, sino que más bien lo que impera son las relaciones entre tíos, sobrinos, primos, etc., por tanto lo que intenta Disney es negar el sexo explícito en sus caricatura mostrándole a los niños sólo una parte de las cosas, y de esta manera evitar referirse a asuntos de tipo sexual. Pero sí están demarcados claramente los roles de sexo, ya que por ejemplo la mujer cumple un rol que no puede ser más machista ya que siempre se le describe como un objeto sexual que debe conquistar a su enamorado sin posibilidades de concretar nada, es decir son todas solteras (a excepción de la abuela Pata), por otra parte siempre se le asocia a cosas banales como la moda y el cuidado de las otras sobrinas, siempre es sumisa y cumple con las funciones del hogar. En el caso del hombre podemos apreciar el ejemplo del pato Donald, una persona floja, mal genio, que le gusta que todo le llegue y le sea fácil, además siempre imponiendo autoridad a los sobrinos que no tendrían porque obedecer puesto que no es una relación de padre -hijo, puesto que ésta “al nacer simplemente de facto, pierde toda justificación” .

En otro contexto se critica que muchas veces los adultos adoptan el rol de los niños y viceversa, a veces son los niños los que reprenden a los adultos y estos últimos son siempre los que están equivocándose, los que engañan y en definitiva los que rompen el código de autoridad-obediencia. Entonces podemos ver que las relaciones entre niños y adultos es siempre vertical, sin embargo existen también las relaciones horizontales, que es cuando se trata de seres que tienen la misma condición, en este caso no los queda más que competir entre ellos para así estar un peldaño más arriba que el otro.

Como son los adultos los que escriben las historietas adaptan según su criterio aquello que quiere y piensa un niño. “Ante todo, el niño suele ser un adulto en miniatura”

Como generalmente todo está representado por animales, ya que así se intenta captar la atención de los niños, puesto que los animales representan una especie de ternura, en el fondo no hacen más que atraparlos en vez de liberarlos.“Bajo la apariencia simpática, bajo los animalitos con gusto a rosa, se esconde la ley de la selva: la crueldad, el chantaje, la dureza, el aprovechamiento de las debilidades ajenas, la envidia, el terror. El niño aprende a odiar socialmente al no encontrar ejemplos en que encarnar su propio afecto natural”.

Otro aspecto interesante que tratan estos autores es aquel que se refiere a los continuos viajes que hace la familia Disney con el objeto de esquivar la ciudad, que es donde viven y así escapar del tedio y el infierno que representa la urbe, es por esta razón que en varios capítulos el pato y sus sobrinos recorren diversas partes del mundo donde se encuentran con aventuras y con personajes con características poco comunes. Es aquí donde se hace la diferencia entre el niño de la ciudad y el buen salvaje puesto que “mientras los metropolitanos son inteligentes, calculadores, cargados de mañas y estratagemas, superiores (cowboys); los periféricos son cándidos, tontos, irracionales, desorganizados y fáciles de engañar (indios)”

Finalmente señalar que el mundo Disney es un mundo completamente adecuado al modelo norteamericano incluso hasta los aspectos económicos se dejan ver al negar los modos de producción industrial sólo dejando paso al sector terciario. Por otra parte los personajes se mueven en aspectos cotidianos pero siempre en ocio, ya que la principal característica es divertir y entretener al lector y por lo tanto dejan de tener necesidades materiales y así la revista misma se transforma en un medio de evasión, por lo tanto se refiere a una sociedad con un desarrollo en sus fuerzas productivas.

http://html.rincondelvago.com/comunicacion-y-paradigma-social.html

Sabe más el diablo por viejo

Debo reconocer que he disfrutado de lo lindo con la retransmisión de las exequias papales. Si es que eso parecía un Barça·Madrid de los buenos (y no como el del pasado domingo, qué injusticia!), con sus colas para acceder al recinto, los patrocinadores ofreciendo refrescos y bebidas, los fans enarbolando las banderas de sus héroes. Realmente fue todo un acontecimiento, más aún por la longevidad del ya difunto papa. Vientiséis años sin ver este espectáculo de lágrimas y fuegos de artificio, son muchos años. Creo que lo ideal sería que, vista la gran acogida que ha tenido el entierro de éste papa, se organizase uno cada ciertos años, ni que fuera un ensayo general, con el futuro papa difunto estirado en San Pedro, la cara untada en aceite para semejar el embalsamado, y miles de fieles opusdéicos haciendo largas colas en la columnata de Bernini, graciosas colegialas enfaldadas, al borde de la histeria por la posibilidad de tener tan cerca a su Popstar particular.

La iglesia ha sabido sacarle partido a lo que quedaba de su máximo dirigente. No le han puesto una cámara en la habitación, a lo Gran Hermano, porque quedaría cutre, de programa sobre medicina, o de reality·show para la tercera edad (incluyendo votaciones para decidir qué pastillita tomará hoy el abuelo). La respuesta vaticana a este problema ha sido mantener en vilo al respetable con escuetas notas sobre la salud del polaco, confitadas con alguna que otra aparición pública del anciano traqueotomizado. Trazos más que suficientes para que el público, con el apoyo de los medios de comunicación, puedan hacerse una idea del terrible, agónico sufrimiento del heredero de San Pedro, a la vez que se mantenía su santa incorruptibilidad ante las cámaras, que tenían prohibido filmar al Papa si no era en uniforme de trabajo.

Así, a base de espasmos papales y comunicados horteras del estilo de "ya puede ver al señor" o "ya ha jugado un tute con fray Escoto Eriúgena", el señor Navarro valls y sus amiguetes lograron crear una tensión que ríanse ustedes de los culebrones de 800 capítulos. Chorradas, el amigo Navarro logró el mismo efecto sin emitir los típicos 500 capítulos de tostón sentimentaloide. Tal fue el efecto que ni Fidel Castro pudo resistirse a tamaño movimiento de masas. La espiral de noticias y emociones recibió la puntilla de las docenas de viajes que Juan Pablo II realizó a lo largo de su mandatos: visitó decenas y decenas de países, sin descartar un sinfin de estados desconocidos, desaparecidos de las geografías habtiuales, pero que gracias al Papa (pobres infelices) creyeron por unos instantes que se encontraban en el centro de algo. A sus funerales han acudido todos estos personajillos a devolver con varias horas de prime time el favor que les hizo el abuelete vestido de blanco.

Porque la iglesia católica tiene 2000 años, y eso se nota. Los yanquis, que hace poco tuvieron su cuarto de hora de gloria con el atentado contra las torres gemelas, tuvieron que oír ya al día siguiente cómo se les recordaba que cada día morían miles de personas, y nadie lloraba por ellas. ¿Quién ha dicho tal cosa referente al papa? Porque la comparación que vale para los dos mil y pico muertos de las torres, más aún debería pesar sobre el único cadáver yaciente ante la cátedra de San Pedro. Pero claro, no es lo mismo mostrar los cadáveres entre las ruinas del World Trade Center, que ante las columnas salomónicas de Bernini. Aunque debiera, acaba por no ser igual tomar decisiones en una cutre mansión colonial del XIX que en la capilla Sixtina, donde como quien no quiere la cosa, uno se encuentra los dibujitos de Rafael y Miguel Ángel adornando unos muros edificados cinco siglos antes junto a una basílica en cuya creación participaron Bramante, Rafael, Miguel Ángel y Bernini, para dar forma a la joya de esa corona sin estado que es la iglesia católica.

No, no es lo mismo para el común de los mortales tragarse el mamotreto del entierro frente a estúpidos yanquis encorbatados y rodeados de banderolas del tres al cuarto, que hacerlo frente a una representación en mármol de la entrega de las llaves a San Pedro, ante una basílica que ha vivido docenas de luchas, que se ha teñido con la sangre de tantas y tantas personas, que prácticamente se ha vuelto inmune al olor de la sangre y la podredumbre. No, mientras el hombre sea hombre, mientras se deje llevar por sus sentimientos, la iglesia tendrá la partida ganada en estos actos que domina a la perfección, por ser su principal tarea a lo largo de la historia.

La lucha del mundo laico contra el poder de las insignias es también vieja y fecunda en muertos y heridos. Sin embargo no parece que haya sido muy fructífera. Aceptado como lógico y natural el apoyo a los colores de un club o incluso (los demócratas me perdonen) a los de una fracción política, muchos han recibido con desánimo la constatación, que la religión, la fe por la fe sin nada tras de ella salvo el tan sobado miedo a la muerte, mantiene un poderoso número de adeptos, y hace números para adaptarse a los nuevos tiempos, para sobrevivir una época más en la historia del hombre, aunque esta vez deberá hacerlo con los seminarios vacíos y los cepillos criando telarañas. No les importa, sin embargo, a los currelas del Vaticano. La defunción del jerifalte les ha demostrado lo que los políticos ya llevan años practicando, que la nueva cultura mediática no es de cantidad, sino de calidad. Hitler se lo curró lo suyo, pero sus tácticas ya no sirven: para qué quieres reunir a un millón de adeptos si no hay plano de cámara que pueda mostrarlos en toda su intensidad. Con lo fácil que es cerrar la ceremonia a un lugar hermosísimo (la plaza de San Pedro) y luego dar una cifra exagerada sin reparo alguno, que no pasa nada. El número de asistentes a una manifestación no se mide uno a uno, como capullines, sino que se hace en comparación con lo demás. Así, aunque sea evidente que en el lugar del acto no caben más de 30.000 personas, nadie discutirá si dices que son 300.000, porque realmente son los que estarían allí si la plaza fuese lo suficientemente grande.

Otras instituciones religiosas se habrían cerrado a cal y canto a la intromision de los medios en un acto como la muerte. Pero claro, no tienen dos milenios a su espalda, y seguramente no tienen la intención de sobrevivir por dos milenios más. Inteligencia no le falta a la iglesia católica, y dinero tampoco. Llevan siglos adaptándose a los tiempos y renaciendo de sus cenizas, y somos ilusos los que creíamos que llegaban a su fin. La iglesia sobrevivirá, aunque sea a lomos de viejos con parkinson, aunque tenga que pedir perdón por el mismísimo pecado original.

Horribles nuevas nos llegan de Italia

Hace pocos días cayó ante mí uno de los mayores mitos que he tenido el honor de encumbrar en mi corta vida. Su nombre fue de los primeros que aprendí voluntariamente, sin profes o padres terciando entre medio. Le ví, quedé maravillado por su magna obra, y ya nunca más pude olvidarlo.

Los años pasan, y el que fuere icono referencial había quedado en un segundo plano, decorando mis recuerdos de infancia como un ejemplo de generosidad, honradez, valentía y vigor físico; siempre frente a una docena de malos, da igual quienes fueran o de dónde vinieran, armado sólo de sus manos y su buen corazón le vi realizar actos de un heroísmo sin parangón en los tiempos que corren.

Pero todo se acabó, el otro día llegó la noticia de Italia, y de veras que aún no me he recuperado del golpe. No hay nada más duro que ver desmoronarse un buen recuerdo de infancia. Quién me iba decir que aquel personaje que tantas horas me había tenido enganchado, atento a sus actos y sus palabras, iba a proporcionarme tamaña decepción.
Efectivamente, me refiero a Bud Spencer, ese actorazo italiano que competía en capacidad productiva con los Alfredo Landa y compañía, a cinco películas por año, cada cual mejor que la anterior. Este señor ha decidido presentarse a las elecciones italianas ni más ni menos que por Forza Italia (por cierto, a Berlusconi le han dado mucho y bien en estos comicios), y se ha cargado así otro icono de mi infancia. No quiero entrar en detalles por no hurgar más en esta herida tan profunda y abierta que el compañero de Terence Hill ha dejado en mi pecho. Sólo decir que, sin lugar a dudas, esta ha sido la más terrible de las noticias que he leído en lo que va de año.

Trabajad malditos!

Vuelve el calor, y con él las bellas costumbres que acompañan a las alergias, las moscas y las sorpresivas lluvias primaverales. Ya en tiempos remotos, los egipcios tenían a bien pagar un tributo al faraón en trabajo, construyendo bonitas pirámides que en su día seguro que parecían una gilipollez, pero que mira tú por dónde cuatro milenios después sustentan de forma magnífica la industria turística del país (y es que ya lo decía Leo Bassi, hay que construir una pirámide en los Monegros).

A imagen y semejanza de los compadres egipcios, por estas fechas podemos contemplar a las legiones de estudiantes de periodismo que se disponen a pagar su propio tributo, no a un faraón, sino a la profesión a la que aspiran. Por un periodo de tres meses, estos aprendices de periodistas trabajarán gratuitamente en varios medios de comunicación que cuentan con esta mano de obra semiesclava para que les saquen las castañas del fuego a un coste irrisorio (en concreto coste cero, vamos, una risa que te mueres). Esta hermosa tradición de trabajar por amor al arte no tiene nada que ver con el voluntariado oenegero, y sí más bien con una relación de explotación que hunde sus raíces, por lo menos, en las estructuras gremiales del medievo, y que se fundamenta en que nadie te obliga a hacer estas prácticas, pero sin ellas no hay título ni acceso a la profesión. Ello deja a los becarios, que así se conoce a esta fauna, ante una disyuntiva contundente: o te dejas esclavizar durante tres meses por una empresa que va a ganar dinero a tu costa, o no hay titulín en la pared.

Pero lo mejor de todo, lo que riza el rizo, es que los primeros en aceptar estas condiciones son los propios damnificados. Deseosos como están de poner en práctica lo aprendido, sabedores de lo complicado que está el mercado laboral, se ofrecen a cualquier propuesta que les hagan, aún las más ruines, porque probablemente es la única opción que tienen de conseguir trabajo. Las empresas, conocedoras de esta situación, se aprovechan de ella como el pederasta lo hace con los niños a los que propone tocamientos a cambio de caramelos. No es un hecho generalizado, ni se puede decir, afortunadamente, que todas las empresas actúen del mismo modo, pero sí es cierto que hay muchas que del uso hacen abuso, y que aprovechan la buena voluntad de estos futuros periodistas para mantener un lucrativo negocio consistente en cobrar por difundir información, pero no pagar por obtenerla.

Porque uno puede reconocer que el rendimiento de un recién incorporado no sea el mismo que el de una persona experta. Pero claro, algo hará el muchacho en la redacción, porque si no eso ni son prácticas ni son nada. Si el becario de turno hace algo, este algo puede ser ver cómo trabajan los otros periodistas, acompañarles en su trabajo y observar los métodos de trabajo. Pero resulta que en la práctica ésto no es así. Nuestros amigos los becarios realizan tareas directas de producción en los medios donde realizan las prácticas, lo cual significa que están sacando trabajo. Y este trabajo, ¿qué proporción representa comparado con el que saca un profesional? Es difícil decirlo, pues habría que ponerse de acuerdo en la escala, ¿tal vez un 20, un 50 % del trabajo que haría un profesional? En cualquier caso no es un 0 %; los becarios realizan un trabajo, generan un beneficio mediante su trabajo, y a cambio no es que reciban poco, es que no reciben nada, a veces ni un triste "gracias".

¿Y la universidad, qué opina de esto? Desconozco los motivos que llevan a las universidades del país a una pasividad tan dañina para la profesión como vergonzosa para las instituciones que la practican. Los responsables de las prácticas afirman que éstas son clases fuera del aula, que el alumno va a aprender y no a trabajar, y que las empresas los acogen para formarlos. Sin embargo, enfrentados a la realidad, que dice que los becarios realizan tareas estructurales en las diferentes empresas donde van, no saben ni siquiera reformular el discurso; se encallan, se bloquean en su paraíso de libertad de expresión, donde la prensa es un derecho y no un negocio, donde publicar es una expresión del alma y no un medio para llenar el estómago.

Lo que sucede es que las universidades colaboran activamente en la degradación de la profesión periodística: porque los alumnos van como locos por currar y les dejan picar el anzuelo sin abrir la boca, porque farda mucho con las visitas decir que tenemos mogollón de alumnos currando em mogollón de medios, porque enfrentarse a este modelo supondría enfadarse con muchos amiguetes que tienen el tinglado montado entorno al abuso de lo que debería ser un periodo de aprendizaje, el último y más importante, de una profesión tan indigna y mercenaria como todas las demás.

La presencia de becarios en las redacciones supone una merma tanto en la calidad del trabajo realizado, como en las condiciones laborales de la profesión, pues los empresarios no tienen escrúpulo alguno al preferir a un becario que trabaje gratis y mal frente a un profesional que cobre y lo haga bien. Las universidades pueden hacer mucho más de lo que hacen actualmente para acabar con esta trata de blancas del periodismo, y para comenzar deben reconocer la realidad existente entorno a este trabajo sumergido. Dicen que no les llegan quejas, como si tuviera derecho a quejarse aquel que ni siquiera puede cobrar por el trabajo realizado; el temor a no encontrar trabajo puede más que la defensa de unos derechos que se supone deben proteger las universidades antes que nadie, so pena de convertirse en ETT's del medio. La situación de indefensión en que se encuentran los becarios debe ser afrontada por las facultades so pena de degradar la profesión, con el daño que supondría para las libertades de expresión. Eso, o aceptar que la del periodista es una profesión de segunda que cualquiera puede hacer, con lo cual la existencia de facultades, cátedras y mandangas varias de periodismo y comunicación debería ponerse en duda. Lo que sea, pero esta estafa debe acabar.