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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2005.
07/04/2005
Hace pocos días cayó ante mí uno de los mayores mitos que he tenido el honor de encumbrar en mi corta vida. Su nombre fue de los primeros que aprendí voluntariamente, sin profes o padres terciando entre medio. Le ví, quedé maravillado por su magna obra, y ya nunca más pude olvidarlo.
Los años pasan, y el que fuere icono referencial había quedado en un segundo plano, decorando mis recuerdos de infancia como un ejemplo de generosidad, honradez, valentía y vigor físico; siempre frente a una docena de malos, da igual quienes fueran o de dónde vinieran, armado sólo de sus manos y su buen corazón le vi realizar actos de un heroísmo sin parangón en los tiempos que corren.
Pero todo se acabó, el otro día llegó la noticia de Italia, y de veras que aún no me he recuperado del golpe. No hay nada más duro que ver desmoronarse un buen recuerdo de infancia. Quién me iba decir que aquel personaje que tantas horas me había tenido enganchado, atento a sus actos y sus palabras, iba a proporcionarme tamaña decepción. Efectivamente, me refiero a Bud Spencer, ese actorazo italiano que competía en capacidad productiva con los Alfredo Landa y compañía, a cinco películas por año, cada cual mejor que la anterior. Este señor ha decidido presentarse a las elecciones italianas ni más ni menos que por Forza Italia (por cierto, a Berlusconi le han dado mucho y bien en estos comicios), y se ha cargado así otro icono de mi infancia. No quiero entrar en detalles por no hurgar más en esta herida tan profunda y abierta que el compañero de Terence Hill ha dejado en mi pecho. Sólo decir que, sin lugar a dudas, esta ha sido la más terrible de las noticias que he leído en lo que va de año.
11/04/2005
Debo reconocer que he disfrutado de lo lindo con la retransmisión de las exequias papales. Si es que eso parecía un Barça·Madrid de los buenos (y no como el del pasado domingo, qué injusticia!), con sus colas para acceder al recinto, los patrocinadores ofreciendo refrescos y bebidas, los fans enarbolando las banderas de sus héroes. Realmente fue todo un acontecimiento, más aún por la longevidad del ya difunto papa. Vientiséis años sin ver este espectáculo de lágrimas y fuegos de artificio, son muchos años. Creo que lo ideal sería que, vista la gran acogida que ha tenido el entierro de éste papa, se organizase uno cada ciertos años, ni que fuera un ensayo general, con el futuro papa difunto estirado en San Pedro, la cara untada en aceite para semejar el embalsamado, y miles de fieles opusdéicos haciendo largas colas en la columnata de Bernini, graciosas colegialas enfaldadas, al borde de la histeria por la posibilidad de tener tan cerca a su Popstar particular. La iglesia ha sabido sacarle partido a lo que quedaba de su máximo dirigente. No le han puesto una cámara en la habitación, a lo Gran Hermano, porque quedaría cutre, de programa sobre medicina, o de reality·show para la tercera edad (incluyendo votaciones para decidir qué pastillita tomará hoy el abuelo). La respuesta vaticana a este problema ha sido mantener en vilo al respetable con escuetas notas sobre la salud del polaco, confitadas con alguna que otra aparición pública del anciano traqueotomizado. Trazos más que suficientes para que el público, con el apoyo de los medios de comunicación, puedan hacerse una idea del terrible, agónico sufrimiento del heredero de San Pedro, a la vez que se mantenía su santa incorruptibilidad ante las cámaras, que tenían prohibido filmar al Papa si no era en uniforme de trabajo. Así, a base de espasmos papales y comunicados horteras del estilo de "ya puede ver al señor" o "ya ha jugado un tute con fray Escoto Eriúgena", el señor Navarro valls y sus amiguetes log... (... continúa)11/04/2005 00:44 #. No hay comentarios. Comentar.
20/04/2005
Aquí va una cosita la mar de divertida que he encontrado por el cibermundo: Cuáles son las principales críticas que hacen Dorfman y Mettelard al imperialismo cultural representado por el Pato Donald y la industria Disney.Antes de comenzar a nombrar las críticas que hacen estos dos autores al Pato Donald y a la industria de Disney hay que entender la postura que adoptan estas personas, el contexto histórico y el pensamiento marxista que contraría con el capitalismo norteamericano. Sin duda que para la época en que fue escrito este artículo, donde gozábamos de un gobierno comunista, todo lo que se relacionara con Estados Unidos y su imperialismo era visto como una forma de dominación para otras culturas, eso obviamente es entendible incluso ahora ya que las costumbres gringas acaparan cada vez a más países, incluyendo claramente a Chile. No es difícil entender entonces porque tan duras las críticas hacia el Pato Donald y hacia Disney, ya que en el fondo representan todo el pensamiento y la forma de vida de los norteamericanos, que para ese momento de la historia chilena cualquier cosa que proviniera de esta cultura era visto como una forma de dominación. Las principales críticas a las que se refieren estos dos escritores van desde los parentescos en la familia del pato Donald hasta la autoridad y represión que establecen los adultos. Para explicar mejor esta situación los autores señalan que en el pato Donald no existe ninguna relación de parentesco directa como son el de padre o madre e hijos, sino que más bien lo que impera son las relaciones entre tíos, sobrinos, primos, etc., por tanto lo que intenta Disney es negar el sexo explícito en sus caricatura mostrándole a los niños sólo una parte de las cosas, y de esta manera evitar referirse a asuntos de tipo sexual. Pero sí están demarcados claramente los roles de sexo, ya que por ejemplo la mujer cumple un rol que no puede ser más machista ya que siempre se le describe co... (... continúa)
22/04/2005
Al nuevo papa lo llaman nazi porque estuvo pegando tiros al final de la guerra mundial con los alemanes. Qué bobada, con qué facilidad se esconden las barbaries propias bajo la gran alfombra de piel humana que el nazismo tejió durante su hegemonía. Olvidan rápidamente que un tercio de los franceses deseaba, en 1939, un Hitler que gobernara su país con la misma entereza que el austríaco. Sí, y los ingleses no repudiaban tampoco al nazismo, e incluso hubo algún monarca que tonteó descaradamente con los amigos de la Burgerbraukeller (se escribe así?). El tema está en que el bueno de Adolf decidió que no bastaba con conquistar, a lo Alejandro Magno, sino que el proceso debía completarse con una regeneración de las razas. Y ese fue su gran error. Porque no debemos olvidar que los nazis fueron recibidos en loor de multitudes a su entrada en Kiev, que los árabes ansiaban un pacto con Alemania para enfrentarse a su enemigo común, al igual que Nehru, quien en vano pretendió entrevistarse con el Führer, que rechazó siempre la visita por su sentido ultrarracista que le impedía siquiera mirar a un ennegrecido como el amigo de Gandhi. Que ahora se quiera señalar al nuevo papa por haber sido soldado del Reich me parece un insulto a la memoria de los combatientes, de uno y otro lado. Porque se asocia el nazismo a un lugar, a un tiempo y a unos individuos concretos y finitos, cuando el pensamiento nacionalsocialista, de superioridad arbitraria, de control total, de obediencia debida y discurso único, es tan viejo como la civilización, como las ciudades y los mentecatos que las pueblan. Porque estas acusaciones vinculadas a un momento histórico desvirtúan las otras, las realmente preocupantes, que hablan de un papado que puede recoger terribles instrumentos del pasado para darles nueva vida. Si se quiere acusar a Ratzinger de nazi, tal vez se hallen pruebas, pues la defensa del statu quo practicada por la iglesia lleva a situaciones de una atrocidad abominabl... (... continúa)
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